RESEÑA: La cima como inspiración
Exhibición colectiva “BELLEZA EXHUBERANTE, el Chirripó y otros paisajes”. 40 obras en acuarela, pintura al óleo, técnica mixta, acrílico, dibujo a lápiz de color, carboncillo, grafito y tejido. Galería Nini Sesia de Giordano, del Grupo Sur Química, en La Uruca, San José de Costa Rica. Del 9 de abril al 9 junio del 2026.
Esta es una exposición híbrida del
pintor Luis Jiménez Portuguez, como requisito de graduación, y de catorce
estudiantes de la Universidad de Costa Rica, todos formados en la Escuela de
Artes Plásticas en el énfasis de pintura, donde se muestra una gran variedad de
obras en torno al paisaje, unas costumbristas, otras mágicas, cada una con su
lenguaje personal, pero todas a partir de una misma fuente de inspiración.
El título “BELLEZA EXUBERANTE” fue
propuesto por Jiménez porque el paisaje se presta muy bien para aplicar su
técnica y también como un reconocimiento especial al icónico cerro Chirripó,
emblema de la conservación y la biodiversidad costarricense.
Chirripó es una palabra Cabécar cuyo
significado es “Tierra de las Aguas Eternas”, en este lugar existen modeladas y
variadas formas glaciares tales como valles en forma de U, morrenas, terrazas,
lagos que atestiguan el paso de grandes lenguas de hielo cuya acción data de
hace aproximadamente 25.000 años.
COLOR Y TÉCNICA
Respecto a la exposición de 10 piezas, del artista Luis Jiménez Portuguez, podemos decir que se disfruta desde muchos ángulos: lo interesante de su experimentación técnica con el uso de pintura fluida de base oleosa, que produce unos efectos y unos colores muy particulares, la elaboración depurada, la interpretación muy personal de un tema grande, siempre apreciado, como lo es nuestro Cerro Chirripó, pero sobre todo disfrutamos con él de su recorrido emocional, de su experiencia de haber subido a la cumbre más alta del país y lo que sintió ante su grandeza.
Según sus palabras, “los paisajes
nublados instan a contemplar nuestro vínculo con la tierra y a evocar un
sentido de humildad ante la magnificencia de la montaña, recordándonos que,
aunque la vida esté cubierta de incertidumbres, siempre hay momentos de
claridad que emergen a través de la bruma.”
Jiménez nos hace partícipes de esa
vivencia suya, de conexión mística con la naturaleza. Nos hace sentir la
atmósfera, las heladas, lloviznas, fuertes vientos…Veremos en sus obras ese
respeto y admiración que siente ante lo sublime del paisaje, ante la majestuosidad
del entorno, del silencio reverente, de los secretos que guarda la neblina…de
su belleza exuberante, como fue el título que escogió para su muestra.
Aunque trabajó por más de 40 años en el
mundo de los negocios y las finanzas, Luis desde niño tuvo inclinación por la
pintura. El mejor regalo que alguien podían hacerle, según nos cuenta, era
regalarle una caja de “pintura de agua”, es decir, acuarelas en pastilla. Así
que cuando terminó el colegio, ingresó a la Escuela de Artes Plásticas de la
UCR, sin embargo, una vez ahí, sintió que lamentablemente el arte no era la
carrera que le iba a permitir alcanzar sus metas y decidió estudiar
contabilidad y administración. Sin embargo, el arte siempre estuvo presente,
pintaba cada vez que podía. Y cuando se
iba a pensionar, decidió volver a aquel sueño que tuvo de joven. Fue así como
el año 2019 reingresó a la Escuela de Artes Plásticas y pronto obtendrá la
Licenciatura en Artes Plásticas con Énfasis en Diseño Pictórico.
CONTINUIDAD DEL PAISAJISMO
La naturaleza ha sido una fuente
inagotable de inspiración a lo largo de la historia del arte. Desde las
ilustraciones científicas del siglo XVII hasta las abstracciones
contemporáneas, flora y fauna se presentan no solo como motivos visuales, sino
también como símbolos de vida, espiritualidad, memoria y transformación.
La muestra en su diversidad propone un
diálogo entre obras figurativas, y obras no figurativas, una conversación entre
generaciones, entre estilos y enfoques, que se proponen resemantizar el paisaje
costarricense, con el idioma de la actualidad.
Podemos apreciar paisajes con muy diversas interpretaciones, costumbristas, metafísicos, abstractos, figurativos y paisajes internos, oníricos y emocionales.
"Mi estilo siempre ha sido mágico"-
nos dice uno de los estudiantes - "me centro en encontrar la magia en lo real, y
llenar de fantasía y emociones aquello que vemos y no observamos, llenarlo de
impresión y de romance.”
En estas exposiciones hermanas, se
genera un puente entre épocas, estilos y lenguajes artísticos que en conjunto
amplían la percepción que el público tiene del paisaje.
Según nos comparte uno de los
participantes, El Druida, “El paisaje del Chirripó es único en el país, existe
una magia en el páramo que sólo se puede conocer en este lugar y en ningún otro
país.”
Una muestra muy variopinta en la que cada
estudiante exhibió de dos a cuatro obras, que, si bien pueden ser irregulares por falta de madurez técnica y conceptual, permiten tomar el pulso a la nueva generación de artistas que salen de la academia al tiempo que constituye un estímulo al crecimiento y motivación a
los participantes en su primera confrontación pública.
Finalmente, ante la evidente limitación de espacios
de exhibición para la nueva generación de artistas académicos y autodidactas en el país, debemos reconocer cuando la empresa privada apoya el arte costarricense,
en este caso Grupo Sur Química mediante su céntrica sala que opera sin fines
lucrativos para dar cabida a colectivos.
Irene Antillón Ugalde, Crítica y curadora







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