SALÓN NACIONAL DE ARTES VISUALES 2022: Miedo a la Libertad

Colectiva de artistas nacionales y residentes en Costa Rica seleccionada por el jurado nacional del Salón de Artes Visuales 2021-22. 66 obras de 62 autores en pintura al óleo, acrílico, acuarela y técnica mixta, escultura en madera, instalación, fotografía, cerámica y video. Museo de Arte Costarricense, San José, Costa Rica. Del 5 de mayo al 7 de agosto, abierta de martes a domingo.

La libertad es consustancial a la expresión artística. No se puede ni debe concebir el arte exento de libertad creativa y de expresión.  Es un axioma que, en la civilización occidental, por lo menos, consideramos intocable para vivir y crear en una democracia funcional capitalista.

Pero ¿Qué pasa cuando las reglas del juego - las condiciones de participación-, son cambiadas de manera tal que, para recibir patrocinio económico, o incentivos de origen público estatal, el artista debe someterse previamente a una agenda ideológica de moda como la teoría de la identidad de género, acciones supuestamente contra la discriminación como espacios seguros o afirmativas o políticamente correctas en favor de una minoría en particular?

En una fase de pospandemia, el auxilio estatal se ha vuelto crítico para la supervivencia de muchos de los productores de bienes culturales, en particular los artistas, pero si el requisito para recibir ayuda en medio de la desesperanza implica mediatizar la obra renunciando a la libertad de expresión en favor de enfoques sociológicos y antropológicos contemporáneos desde el Estado, nunca debatidos públicamente, estamos en presencia de una abusiva política autoritaria que amenaza de manera flagrante la libertad.

Si algo ha dejado claro la pandemia que vivimos globalmente por poco más de dos años es que cuando a los ciudadanos se les pone a elegir entre la salud y la libertad, la mayoría sacrifica sus derechos humanos y constitucionales esenciales en favor de la promesa sobrevivencia sanitaria y económica. 

Sobran los ejemplos en el contexto reciente como las vacunaciones obligatorias con base en drogas experimentales, el uso de mascarillas en espacios abiertos o cerrados, las restricciones horarias de movimiento, las amenazas de despido del trabajo a quienes no cumplieran con órdenes sanitarias u otros requisitos dictados por decreto ejecutivo, la censura a voces disidentes, etc.  A modo de justificación, se argumentó en su momento que el interés público definido por autoridades de gobierno y justicia justificaban violar el derecho a libertades básicas garantizadas por la constitución política y al consabido derecho de todo paciente a no recibir tratamiento.

Estemos o no de acuerdo con las medidas que adoptaron nuestros gobiernos, la realidad es que la mayoría las aceptamos tácitamente por temor a la muerte y en aras de una frágil promesa seguridad. 

Vivimos con el pánico alimentado por una prensa parcializada y mediatizada.  Algunos se rebelaron y pagaron el precio por su no conformidad, incluyendo expertos en salud y científicos establecidos en varios países. Unos fueron sancionados, otros despedidos, y la mayoría vilipendiados por los medios de prensa como ignorantes y aficionados a las teorías de conspiración. Hoy sabemos que las vacunas protegen parcialmente, no curan, y que aun vacunados y con “boosters” podemos contagiarnos una o varias veces. Además, revistas científicas han confirmado que originan serios problemas inmunológicos en el mediano plazo.

¿Qué tiene que ver todo esto con la libertad artística y la libertad de expresión en la escena cultural?  Mucho más de lo que se imagina.  Hemos aprendido a pactar nuestra libertad a cambio de beneficios temporales.  En el caso de la producción artística la opción es aceptar el estipendio a cambio de silenciar el alma para transformar el arte en un espacio seguro que exprese solamente lo “políticamente correcto”. 

Claramente lo ha puntualizado el psicoanalista alemán Erich Fromm (1900-1980) en su obra “El miedo a la libertad”, publicado en 1941. Cada paso nuevo encierra el peligro de fracasar, y esta es una de las razones por las que se teme a la libertad…El ser humano moderno vive bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando en realidad, desea únicamente lo que se supone socialmente que debe desear”.

Ante el miedo a la libertad, galopante en el medio artístico nacional en estos tiempos, Fromm sugiere la desobediencia como un acto de libertad que da comienzo a la razón. Y como crítico agregaría a la creación artística.

El arte producto del balance entre la investigación, la disciplina, la independencia y la creatividad ha sido y debe ser un acto de desobediencia, de no conformidad, para ensanchar la mente, las emociones y la espiritualidad del creador y los espectadores que lo experimentan.

Para Fromm, existen dos tipos de libertad: la positiva y la negativa.  La primera envuelve la creatividad del individuo e implica una conexión con los otros que va más allá de los lazos superficiales de las interacciones sociales. La segunda libertad es destructiva porque entraña la lucha por la emancipación de las restricciones que suponen las convenciones sociales implantadas por otras personas o por la sociedad. Se requiere un balance entre ambas para vivir en verdadera libertad.

Cuando no somos verdaderamente libres nos sometemos a un sistema autoritario que reemplace el orden anterior con una apariencia exterior diferente, pero con la misma función para el individuo: eliminar la incertidumbre prescribiendo qué pensar y cómo actuar. 

Los artistas han experimentado esa dimensión con el comunismo, el fascismo y las dictaduras de izquierda y derecha, y más recientemente con el globalismo y la cultura de cancelación o “woke”.

El problema de fondo es que una minoría cultural quiere imponer a la mayoría serios límites a su libertad, censurando y persiguiendo a priori todo lo que ofenda a unos cuantos, fomentando obras contemporáneas vacías, anodinas, pero “políticamente correctas”. 

En respuesta a este entorno crecientemente hostil a la diversidad de ideas y pensamientos, el novelista y ensayista estadounidense, Bret Easton Ellis, en su obra “White” (2019) afirma correctamente que “Un arte que no ofende a nadie no es digno de su nombre.”

Pero seguimos sin aprender la lección. Nuestra memoria es flaca pero el temor a la libertad aún mayor. No obstante, es más fácil “ir a la segura” y conformar con las tendencias de moda, abandonando toda disidencia o no conformidad con el estatus-quo estatal.

Vista nave central del MAC con obras del Salón Nacional 2022. Foto: AKEZ

EL NOMBRE DEL JUEGO

Las 66 obras correspondientes a 62 autores que conforman la muestra del Salón Nacional de Artes Visuales 2021-2022 expuestas en el Museo de Arte Costarricense hasta agosto, están permeadas en su mayoría por la ausencia de equilibrio entre la libertad creativa y la libertad de expresión.  Son el resultado de una política cultural de izquierda que pretende regular “el espíritu libertario” del arte para acomodarlo a las conveniencias de minorías.

En los dos períodos de gobierno precedentes se establecieron las nuevas reglas del juego para el sector cultura para reemplazar el orden anterior. Una de las metas ideológicas fue articular una política cultural enfocada en la diversidad y la identidad de género dirigida a colectivos en lugar de hacia las artes a partir de individualidades y movimientos artísticos.

Para ser parte del nuevo orden, los artistas que quieran participar en eventos organizados por entes estatales o recibir patrocinio y reconocimiento deben obedecer.

La cabeza de playa fue la “Política Nacional de Derechos Culturales 2014-2023” establecida mediante el Sistema Nacional de Protección y Promoción de Derechos Culturales aprobado mediante el decreto Nº 38120-C del 17/12/2013. 

La normativa estableció en el artículo No 5 un primer eje estratégico sobre la PARTICIPACIÓN EFECTIVA Y DISFRUTE DE LOS DERECHOS CULTURALES EN LA DIVERSIDAD con base en cinco temas: 1) Disfrute de los Derechos Culturales; 2) Diversidad e Interculturalidad; 3) Equidad Cultural; 4) Democracia y Participación Efectiva en la vida cultural; y 5) Corresponsabilidades Culturales.

El objetivo estratégico de la iniciativa fue “Fortalecer la participación efectiva de las personas, grupos y comunidades, para avanzar en la construcción de una democracia cultural, que reconoce la diversidad y promueve el disfrute de los derechos culturales”.

Luego, mediante el Decreto Ejecutivo No 38601-C la Administración Solís el 5/08/14 estableció el reglamento del fondo becas-taller para el desarrollo de proyectos culturales enfocado en comunidades y agrupaciones de la misma vena.

En su artículo 5, fija una política pluralista y respetuosa de la diversidad que indica que “no apoyará proyectos que fomenten el desorden público, el odio y/o la discriminación de las personas por razones de etnia, raza, edad, religión, afiliación política, ideología, preferencia deportiva, nacionalidad, género, orientación sexual o identidad de género o cualquier otra condición social o personal”.

El decreto citado en el Artículo 11 restringe el financiamiento estatal para “a) Fomentar la diversidad sociocultural y la pluralidad de identidades.”

En el segundo gobierno del PAC, mediante el Decreto No 43132-C la administración Alvarado estableció el “Reglamento para la Convocatoria, Celebración y Premiación del Salón Nacional de Artes Visuales” que declara la inclusividad de todas las manifestaciones de artes visuales tradicionales, modernas y contemporáneas, pero en su Artículo No 4 “respetuosa de la diversidad, velará porque toda postulación que pretenda acceder a la exposición y premiación, no tenga dentro de sus contenidos, objetivos o discursos que fomente el odio y/o la discriminación de las personas por razones de tenia, raza, edad, religión, afiliación política, preferencia deportiva, nacionalidad, género, orientación sexual o identidad de género o cualquier otra condición social o personal”.

Para coronar los cambios, en el 2022 se cambió el nombre de la Dirección de Cultura a “Dirección de Gestión Sociocultural”, con la aprobación del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN) mediante el oficio No. MIDEPLAN-DM-OF-0013-2022.

Este programa del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) cambia su giro de acción de apoyar a los artistas y las manifestaciones artísticas hacia iniciativas para el ejercicio de los derechos culturales de las personas de las comunidades, las personas jóvenes, gestoras y organizaciones socioculturales con base en metodologías participativas en las que la responsabilidad del proceso, la división de trabajo, la toma de decisiones, la realización y evaluación del trabajo cultural, es asumida por las contrapartes comunitarias, acompañadas por gestores de la dependencia.

El esfuerzo claramente apunta más a la cogestión y desarrollo comunitario que a una dinámica de desarrollo artístico por lo que los artistas dejan de ser protagonistas como en el colectivismo comunista.

66 obras de 62 autores seleccionados llenan las salas del MAC. 35 fueron becados. Foto: AKEZ

CRÓNICA DE UN FALLO ANUNCIADO

El marco normativo resumido ha impactado directamente la libertad creativa y de expresión en el medio cultural, al abandonar el estímulo a las bellas artes y visuales a menos que se sumen “temáticamente a las identidades cultural, de género y sexuales” como identifica el acta final del jurado del Salón Nacional de Artes Visuales 2021-2022.

Como ya hemos indicado en ediciones anteriores del Salón Nacional, cada jurado suele filtrar conforme a su experiencia, conocimiento y preferencias subjetivas lo que quiere mostrar como fruto de su esfuerzo examinador.  No es cierto que exista la objetividad en este ámbito.

De hecho, es natural que quienes tienen la oportunidad de servir como jurados en un certamen como el presente, conforme más conocen de conceptos, historia y prácticas artísticas más padezcan de “parálisis paradigmática”. Es decir “su opinión experta constituye criterio profesional válido”

Por ello, es que, para ejercer el criterio saludable y profesional, conforme más conocemos, más necesitamos “desaprender” intencionalmente para evitar los juicios y prejuicios que impiden y/o restringen la libre experimentación del producto artístico sin metodologías críticas. Eso es lo que distingue al historiador y/o curador del crítico de arte esencialmente, como ya hemos explicado ampliamente en este espacio desde el 2018. (https://arskriterion.blogspot.com/2018/11/critica-de-arte-haciendo-una-diferencia.html)

Si hay algo que el pasado puede enseñarnos es a no menospreciar las oportunidades de mejora continua en este tipo de convocatorias artísticas.  Si se quiere la participación tanto de artistas veteranos como nóveles, la convocatoria debería cumplir realmente con la promesa de “promover la pluralidad de visiones”, pero esto se incumple tácitamente por la composición del jurado, la normativa legal en curso y la organización de las bases del certamen. 

¿Cuáles fueron los criterios de selección del jurado? 

En el acta que suscribieron, los jurados repiten como en el acta del 2019 que en la selección no primaron “criterios previamente acordados ni preconcebidos”, pero que, sin embargo, se alinearon con las intenciones del marco normativo del Salón y la política cultural estatal implementada “para promover y fortalecer, una vez más, la producción de artes visuales en Costa Rica”. 

Para ello, recurrieron a los textos aportados por los artistas visuales como memoria para el acercamiento a sus propuestas. Sin embargo, el jurado integrado por María José Chavarría Zamora, Roberto Guerrero Miranda y Ana Muñoz Quirós estableció como prioridad “valorar e integrar, en la muestra, obras alineadas tanto al paradigma moderno como al contemporáneo”. 

Cabe preguntarse ¿Cómo evitaron que pesará el sesgo de sus criterios personales y los impuestos por la política cultural centrada en las identidades culturales, de género y sexuales? ¿Cómo pueden considerarse expertos si apoyan tácitamente una expresión artística alineada ideológicamente, transformada en una manifestación segura e inocua para no ofender a ninguna minoría?

Las inconsistencias del jurado del último Salón Nacional son patentes principalmente en dos venas:

1.    Participación limitada por criterios acordados y preconcebidos

Como se ha establecido en el marco regulatorio en general, y el reglamento del Salón, en lo particular, obligan al jurado del certamen a ejercer una censura a priori de los contenidos que resulten disonantes o contrarios a los derechos culturales y la política de no discriminación (Art. 4).  Este acto constituye en sí mismo una violación de la libertad artística y de expresión al filtrar las potenciales participaciones con base en una agenda ideológica en lugar del supuesto “diálogo entre distintos modos de concebir y realizar la práctica artística” de que habla el acta final.

No hay consistencia, en su objetivo de “no discriminación”, ya que el jurado termina sirviendo a la censura y a la discriminación. Además, hay un rotundo desalineamiento con el inciso b) del Artículo 11 del reglamento del salón que indica que entre las funciones del jurado está seleccionar las mejores propuestas con base en la calidad conceptual, formal y técnica.

2.   Becas que obligan a la inclusión y la premiación sin rigurosidad

Un factor crítico en la credibilidad de cualquier jurado es su independencia y ética profesional.  Estos tres profesionales fueron responsables totalmente de la selección de las obras expuestas y premiadas como se informa en el boletín oficial del Museo de Arte Costarricense (MAC) el 4 de mayo del presente año. Sin embargo, se otorgaron 35 “Becas de producción de obras de arte” a razón de medio millón de colones por beneficiario para que “pudieran trabajar en sus propuestas presentadas para el certamen”.

En otras palabras, cada uno de los 35 becarios tenía garantizada su selección simplemente por haber recibido los fondos. Cuando escribí al MAC para aclarar este punto, me indicaron que la totalidad de los becarios fue incluida en el salón por el jurado.

A raíz de lo expuesto surgen dos interrogantes: Primero, ¿El jurado estaba obligado a seleccionarlos, aunque el resultado fuera deficiente? y segundo, ¿El jurado permitió una ventaja desproporcionada para los becarios en comparación con los que no recibieron tales becas y debieron pasar el escrutinio previo? La respuesta lamentablemente en ambos casos es SI.  El inciso e) del artículo 11 del mismo reglamente del certamen permitía al jurado “seleccionar propuestas presentadas como obras en proceso” y esto determinaba si el MAC les daban becas o no.

Dos clases de participantes en un mismo certamen supone favoritismo y por lo tanto una clara discriminación a los otros 27 finalistas no favorecidos.  Por cierto, aunque pregunté nadie me pudo indicar cuál fue el criterio para otorgar las becas de producción, sobre todo por tratarse de “obras en proceso”.

Es claro que este nuevo salón está muy lejos de ser el crisol prometido en el que se mezclen las distintas contribuciones de los artistas visuales residentes localmente, y se estimule a las nuevas generaciones de productores de bienes artísticos.

"Chinese plating", 2021. Serie Fotografía. Colectivo HAPA. MENCIÓN. Foto: AKEZ

PREMIOS A LA MEDIANÍA Y A LOS RECURSOS AGOTADOS

El comportamiento de un sistema complejo y dinámico como el del sistema artístico contemporáneo representado parcialmente en el presente salón nacional, puede ser completamente determinado conociendo sus condiciones iniciales.  En otras palabras, la ausencia de desviaciones con respecto a la normativa dominante permite pronosticar un sistema dominado por el facilismo, y la degradación de las fórmulas dictadas por la agenda ideológica de moda y mercadológicamente por la nueva “economía naranja” adoptada por los gobiernos anteriores.

Como prolijos inversores, los miembros del jurado distinguieron con premios y menciones a seis miembros del selecto grupo de becarios que fueron pre-seleccionados con base en la promesa de “obras en proceso”.   No solo las propuestas son ideadas para participar en el salón, sino que las ideaciones seleccionadas constituyen la terna de la que oximorónicamente se eligen los premiados para reducir, tal vez, la fatiga mental de los jurados.

El colectivo Hapa integrado por Ana Matteucci Wo Ching, Jennifer Karczynski Tant y Karen Olsen Yu recibió una mención por su serie fotográfica de tres composiciones inspiradas en un útero, una triada femenil que evoca una vasija griega y una casita que por la cruz parece evocar un templo formada primitivamente a partir de vegetales. 

Apegados al guión de la política cultural en boga sobre multiculturalismo el jurado sostiene que se trata de una reflexión sobre las relaciones de poder (órgano sexual femenino), identidades culturales (mujeres en vaso tipo griego) y de género (la cruz y la construcción vegana).

Si ocultáramos los apellidos de ascendencia china ¿que nos quedaría de la perspectiva multiculturalista que pregona la lectura del jurado? Igual que no se debe juzgar una obra por su título ni por el origen de sus autores, o sus preferencias personales, si no por su concepto, técnica y resolución formal esta serie fotográfica no agrega nada a la supuesta reflexión antropológica y sociológica tan en boga. No obstante, sus recursos limitados iconográficamente no aportan nada nuevo.

"Useköl”, 2022. talla directa en madera. Renán Calvo. Foto: AKEZ

La siguiente mención correspondió a Renán Calvo por su escultura en madera “Useköl” inspirada en el máximo jefe religioso de las etnias Bribri y Cabécar de Talamanca, Limón. Como otros antes que ellos, el jurado con ocurrencia justifica la obra no por sus calidades formales y conceptuales sino por su aparente tributo a representaciones precolombinas que son más resultado del texto de presentación de la obra que de la representación misma.  

La obra es una talla en madera de oficio decente, formalmente alambicada, que explora en cierto grado el zoomorfismo, pero que está bastante lejos de los logros afirmados por escultores precedentes en la talla en madera que se han inspirado también en motivos precolombinos como Domingo Ramos, Aquiles Jiménez y Herbert Zamora, entre otros.

"Museo de historia natural", 2022. Instalación. José Rosales. MENCIÓN. Foto: AKEZ

La tercera mención, en orden, fue otorgada a José Rosales por su instalación “Museo de historia artificial” donde retoma mediante jaulas de aves la técnica del ensamble de figuras para ensayar con ingenio una crítica a los museos de historia natural locales y foráneos.  El jurado transcribe la narrativa de Rosales y la convierte en su razonamiento sin mayor miramiento.  

El conjunto por sí mismo abre ante el espectador atento distintas significaciones diferentes a la del jurado y por ello tiene su mérito, pero se vale para comunicar de un recurso estéticamente agotado que hace de su propuesta general algo previsible.

Me tocó de niño cuando estudiaba en La Salle visitar el museo que sirve a Rosales como uno de los puntos de partida en su indagatoria. Lo artificial siempre ha sido y será parte de la vida civilizada, pero su construcción a partir de esos cuerpos extraños como los llama nunca impedirá al ser humano exponerse a las diferencias del mundo real de origen. La narrativa adoptada por el jurado revela el artificio de su superflua justificación.

Si por “la víspera se saca el día” las menciones solo abonan el camino hacia una decepción mayor con los tres premios principales otorgados. 

En el caso de la categoría bidimensional en que se premió a Ivanna Yujimetz, quien ya había participado en el salón 19, el jurado se vuelca con fervor sobre lo que identifica como “minucioso trabajo pictórico de veladuras y texturas” que en su perspectiva integra “coherentemente la expresividad de la técnica”.  Tal vez soy injusto, pero puede ser que el jurado esté más acostumbrado a las veladuras en la pintura al óleo, pero haya visto pocas pinturas al acrílico con veladuras.  Luego, debe aclararse que la técnica no puede ser en sí misma expresiva, sino lo que hace con ella el autor para comunicar expresividad.

"Tía Flori no me suelte la mano", 2020-22. Acrílico/tela. (Derecha). Ivanna Yujimetz. 
PREMIO CATEGORÍA BIDIMENSIONAL. Foto: AKEZ

El acrílico es un medio de secado más rápido que el óleo, y puede ser muy desafiante crear capas semitransparentes o transparencia de color sobre el color ya aplicado.  Pero es una técnica cuyo dominio no justifica un premio de un millón de colones además del medio millón de beca para hacer la obra.  Quienes hayan visto el programa de la “Tía Flory” sabrán lo patético que resulta en perspectiva, especialmente cuando vestía como un hada.  

Dicha memoria tal vez puede haber sido traumática para alguien del presente, pero en nuestra época no teníamos que pedir cita al psicólogo después de ver el programa.  Por ello, resulta pretencioso y artificial enlazar tal experiencia con un imaginario femenino o afectivo.  Tal vez esa sea una de las diferencias claves entre baby-boomers y millenials, el exagerado peso que se asigna contemporáneamente a la individualidad egocéntrica.

Las tres obras de Yujimetz son aceptables como estudios, pero están lejos de ser obras meritorias por concepto y oficio técnico.

"La pecera", 2022. Instalación. Emmanuel Zúñiga. 
PREMIO CATEGORÍA TRIDIMENSIONAL. Foto: AKEZ

El premio en la categoría tridimensional, no confundir con escultura en estos tiempos, le correspondió a Emmanuel Zúñiga por su instalación “La pecera”.  Se trata ciertamente como detectó el jurado de un encierro donde un puede intentar sumergirse con ayuda del sonido en una experiencia inquietante. Si todo espacio lúgubre, minimalista y disfuncional provocara una experiencia patológica seguramente más psicólogos estudiarían la instalación de Zúñiga y provocarían estudios sobre el control provocado por la angustia.

Pero, realmente es una instalación extrañamente aburrida e incómoda de recorrer más por un tema de ubicación que de pavor.  No hay nada escondido, no hay misterio que descubrir, solo la pretenciosa aspiración adolescente de sentirme existencialmente solo y vacío.

Finalmente, en la categoría “Otros medios”, se galardonó a Andrés Murillo, otro becario, por su intervención “Rojo sobre rojo”.  No estamos realmente ante una pintura o nada que se le parezca.  Es más bien un subproducto del “arte” visual callejero con base en una suerte de esténcil sobre una reproducción del clásico “Portón Rojo” de Quico Quirós.  Si lo hubiera hecho sobre el original, Dios no lo permita ni el jurado, tal vez estaríamos ante una intervención provocadora y desobediente como diría Fromm.  

Sin embargo, el trabajo está construido en un plano seguro, dejando que el ingenuo jurado compre la narrativa del autor y secunde su supuesta denuncia del capital económico extranjero.  Pero el jurado no se queda ahí. Eso sería imprudente.  Va un paso más allá para explicar que la intervención de Murillo es una denuncia también de “la aplicación ambigua de políticas estatales para defender el patrimonio cultural.

"Rojo sobre rojo", 2022. Intervención sobre pared. Andrés Murillo. 
PREMIO CATEGORÍA OTROS MEDIOS. Foto: AKEZ

EXCEPCIONES A LAS NUEVAS REGLAS

A pesar de la continuidad del “caos determinista” identificado en el anterior salón nacional (leer la crítica de arte del Salón 19 en Ars Kriterion E-Zine) la presente edición, en el contexto de la pospandemia, dominada por “el miedo a la libertad” de autores y autoridades culturales por igual, permite identificar al menos algunos autores con potencial artístico.

En el contexto de la exhibición se seleccionaron dos artistas, aún en proceso, y a quienes pondré atención más adelante en una crítica sobre arte emergente. Uno de ellos, Felipe Keta, no fue favorecido por el jurado y la directiva del MAC por lo que no recibió patrocinio estatal. Lo cual en realidad es bueno, porque le permite seguir investigando sin cortapisas políticas.

Keta, diseñador y pintor cartaginés, es un autor cuya obra está progresando hacia un concepto menos “pop” y gráficamente decorativo.  Es un autor con oficio técnico cuya indagatoria lo lleva gradualmente hacia una conceptualización dramática y hasta nostálgica de la memoria y la cotidianeidad.  Ojalá que su técnica no lo sumerja en un nicho comercial por causa de su creciente popularidad.

En el salón se exhiben pinturas de su serie 1 y 2 de óleos sobre tela “Meditaciones sobre el vacío” que sustenta filosóficamente en una meditación taoísta, pero que más tiene que ver con una propuesta existencial que busca regresar a lo básico mediante su expresión plástica.

"Meditaciones sobre el vacío", 2022. Serie Oleo/tela. Felipe Keta. Foto: AKEZ

La segunda excepción, es Walter Rojas Hidalgo, quien, si fue becado, pero que viene desarrollando de unos años para acá, un concepto abstracto-geométrico consistente sin concesiones a un entorno enfrascado en la narrativa posconceptual y didáctica.  

Rojas expone dos pinturas sobre tela en técnica mixta “Rompecabezas IV” y “Rompecabezas V” que además de su exploración sobre las formas plásticas, suma la integración de medios como la fotografía y la gráfica para producir una obra que debe mucho a Feininger y al Bauhaus. Además, reconecta con una tradición rota por la emergencia de la neofiguración en la década del setenta.

"Puzzle IV" y "Puzzle V", 2022. Técnica mixta. Walter Rojas. Foto: AKEZ

Como advertí cuando escribí sobre el salón anterior, se requieren jurados competentes, no solo curadores – no se debe ser juez y parte - y un espacio libre del control político para atraer a los creadores que completan el mundo de las artes visuales costarricenses.

La obsesión con la creación de “espacios seguros” mediante producciones “políticamente correctas” donde ninguna minoría se sienta ofendida puede operar en ámbitos universitarios y gubernamentales, pero es inconveniente en el artístico a menos que decidamos volver a experimentar la depuración autoritaria de la derecha o de la izquierda.

Si hay algo que merece enfatizarse en medio de la complacencia ideológica que gravita sobre la selección, premiación y exhibición de este nuevo salón nacional, es la intención tanto del MAC como del jurado de construir un discurso o narrativa (llámese lectura, fallo, o curaduría) en un espacio de exhibición oficial, para justificar la inversión de poco más de 23 millones de colones para “promover” signatarios de la agenda ideológica de moda mediante el posicionamiento de una producción sociocultural reunida con una curaduría aséptica e inocua que pretende disimular la pérdida de norte en los salones nacionales.

Mientras no exista una confrontación estética tangible entre diversas narrativas representativas del contexto nacional, quehacer técnico y conceptual de artistas tanto veteranos como noveles el salón nacional seguirá siendo un terreno estéril para el desarrollo de las artes visuales con base en una participación melindrosa, un jurado con garras de papel y un entorno crecientemente temeroso de la libertad.

Juan Carlos Flores Zúñiga, M.A., BSc, CPLC, AICA

Comentarios

Alfonso Chase Brenes dijo…
Excelente y brillante 100%. se podría compartir o editar en un folletico algunas opiniones son de antología. gracias
Juan Carlos Flores Zuniga dijo…
Excelente idea Alfonso. Este es un tema que debe ser discutido en la sociedad civil, y no restringirse a unos cuantos especialistas.
Beatriz Perez Perez dijo…
No me la pierdo profe, bendiciones
Juan Carlos Flores Zuniga dijo…
Saludos Beatriz. Hay muchas lecciones que aprender de como se manejan los salones nacionales visitando la muestra.
Anónimo dijo…
Excelente análisis. Creo que en tu indagatoria, has dejado de fuera un par de elementos súper importantes de mencionar: los sobrantes del presupuesto general de la nación en la cartera de Cultura. El cuestionamiento de la inversión- mal inversión-re dirección de los fondos destinados para el ejercicio de tal entidad durante 2021. Alguien se ha preguntado ‘de dónde salió ese dinero del premio?’ El Estado costarricense después de haber cancelado las funciones de Cultura temporalmente en 2020, el año de la pandemia por falta de fondos para operar, regala 30 becas de millones de colones al año siguiente?’ ¿De dónde?
Es por todxs conocido que cuando sobra dinero del presupuesto anual, los museos estatales para no re-integrar esos ‘sobrantes’ (que si existiese tal cosa como una ‘administración competente’ no deberían de sobrar ni c0.05 partidos por la mitad), compran papel higiénico, papel extra para impresiones, tinta, tape, materiales para talleres infantiles y actividades de ‘mediación’ y si te sobran varios milloncitos que no podrías explicar con compras de mini aguas embotelladas por los cientos ‘por qué mejor no reinvertirlos en el Salón Nacional para darle un ‘estímulo’ ‘extra’ a los artistas participantes?
Tu análisis de la libertad deja por fuera el peso irrenunciable de la intervención estatal en la actividad de los artistas que como bien dices, debería ser retadora, contestataria, pero inicia desde una superestructura económica perneando en cada recoveco de un ‘Plan País’. Para comenzar… qué artista respetable se suma a querer participar en una actividad con un formato que data desde el Impresionismo francés y que nació de la pura rebeldía de tales artistas?
Pedir la legitimación de entidades estatales, gubernamentales, de burócratas (aterrizados en tal ejercicio muchas veces gracias a favores políticos amparados en la legislación que data de los 1800 donde se establecen los ‘cargos de confianza’) pertenecientes a una argolla-monopolio de saberes y agendas más parecida a una logia masónica que a una cúpula democráticamente representativa, es un chiste, al menos para mí, como artista, lo es. (Nunca he participado en un certamen estatal, ‘gracias a Dios’).
Anónimo dijo…
CONTINUACIÓN:
Un artista no pide permiso, no se somete a criterios de evaluación de burócratas por todas esas razones que mencionás en tu artículo muy bien, pero que se empeoran en Costa Rica, la nación del lavado de dólares y los carteles corruptos de casos como Cochinilla. Has revisado alguna vez la ilustre lista de contribuyentes y miembros de las mesas directivas de los Museos (emoji de angelito). No? Awn. Extraño que en un país donde se destapan casos de corrupción en Salud, Educación, Obras Públicas… nunca se haya tocado a tan prístino e impoluto ministerio (el lavado, el lavado, el lavado en cultura huele al divertido perfume de festivales coloridos y a certámenes artísticos divinos).
Cultura necesita una reestructuración, una purga. Necesita ser desmantelada para evitar que haya una sola clica-entidad sobre la cual recaiga todo el poder legitimador, marginador y discriminador de la actividad cultural.
El arbolito-genealógico de los curadores y directores de los museos estatales hace falta para mostrar, gráficamente. Acá falta educar al gremio en sobre cómo opera el flujo de favores en el medio artístico local. Hay que ser muy ingenuo y ser muy endogámico-localista en tu práctica artística, no haber tenido la posibilidad o el deseo de conocer otros contextos y su producción para estar tan perdidos sometiéndose a este circo que apenas esbozo acá: la maldición tica.
Quiénes son los catedráticos y directores de las escuelas de artes o sus especialidades con mayor influencia en las instituciones difusoras de pensamiento? Trabajan también en los museos estatales como curadores? Y después de ser curadores ahí, pasaron a ser directores de otros museos? Y en esos museos contrataron a sus ex alumnos y a sus ex compañeros y colegas? Teorética, por ejemplo, importa las agendas discursivas y los temas de investigación correspondientes a las agendas de las ONGs blanqueadoras de fondos internacionales en países del Tercer Mundo, lxs artistas que reciben esas becas de estudio-formación-tutoría-enlace con el medio internacional, nutridas con dinero sangriento de países desarrollados, son elegidos o recomendados por artistas asociados (‘aliados’), de la institución que trabajan en las universidades estatales y que ya detectaron ‘los nuevos talentos’ desde su etapa formativa. Los proto-artistas son absorbidos y brainwasheados acá, luego legitimados por instituciones que colaboran de la mano de Teorética y que fueron fundados para darle a tal proyecto la legitimidad anhelada, como el MADC de Virginia Pérez Rattón y luego estos artistas pasan a tener el Oscar de la Academia al ser ganadores (a veces en su último año de carrera universitaria o luego de ser parte de los semilleros de Teorética), con el premio del Salón Nacional del MAC, premio que se consolida con el respaldo de la Banca estatal y privada con los premios de los Museos del Banco Central: el sello de calidad necesario para entrar al micro circuito de coleccionismo local.
Dos años después de esta ‘carrera’ artística, lxs artistas han agotado fondos, espacios, agendas, curadores y certámenes y deben afrontar la dura realidad: que no existe una estructura auto sostenible para las prácticas culturales en este país y deberán volverse diseñadores, decoradores, maestros, etc etc etc . Un Salón Nacional que te premia con el único estímulo que tendrás en tu vida como generador de cultura y conocimiento? $2,000.00 es el ofertón más grande que el Estado ha podido ofrecer jamás! Es como la Purísima nicaragüense, para ponerlos en paralelo con una dinámica paliativa estatal similar: en navidad, la Primera Dama de la República, doña Chayo, regala una canasta básica a los pobres que se acerquen a Casa Presidencial. Una canasta básica para los artistas en tiempos de éxito post-pandémico tiene que ser el happening y EL evento en torno al cual deberíamos dialogar.

Bien bonita la cumbia que se baila en este país. Yes, SIR.
Miguel Callaci dijo…
Muy interesante la analogía con el libro de mismo nombre de Erich Fromm.
María Vargas Alvarado dijo…
Me parece una critica válida y atendible. La verdadera libertad es ajena a los pensamientos de liberales de izquierda.
Emmanuel Calvo Canossa dijo…
Quiero reconocer la forma, para mí, admirable en que Flores Zúñiga, consigue adentrarse en ese «laberinto» doxológico que han ido construyendo como «acciones afirmativas». Pues subyace en los procesos denunciados, y en el /Público general/, la noción naif y conductas asociadas de la «kalokagathía», como una caja de espejos donde: lo bueno es bello; y lo bello es bueno; que a su vez es manipulada técnicamente para establecer a conveniencia las ventanas de Overton.
Mientras leía me parecía, estar siendo transportado en una «carretillo alexandrino» que abría la maraña gordiana de ese paisajismo unívoco, en donde se pierde, sacrificada, toda buena intención filosófica, y termina siendo presa del monstruo del reduccionismo, coronado con sus dos temibles astas: el cientificismo, y el subjetivismo relativista.
Otto Apuy Sirias dijo…
Excelente Juan Carlos
Marjorie Avila Salas dijo…
Tal y como lo dije en un comentario de la critica que Juan Carlos hace sobre el Salon 2022 de artes visuales, por razones personales no pude asistir a verlo, pero hoy tuve la satisfacción de leer la crítica que Juan Carlos hace de ese evento. Quiero decirle a él y a ustedes que pocas veces he leído una crítica tan sólida, seria y profunda como ésta. Hay aspectos, como lo referido a las becas previas para participar en el Salón y que al ver los premios, debemos entender, como se dice en Derecho, un adelanto de criterio, que si puedo comentar. Por esas razones quiero felicitar a Juan Carlos por su seriedad y su valentía al escribir la crítica. Gracias, es toda una enseñanza de como tomar en serio lo que se hace. No dejen de leerla.
Juan Carlos Flores Zuniga dijo…
Estimada Marjorie. Gracias por tus palabras. Ha sido un articulo difícil en todo sentido, pero nadie parecía dispuesto a hablar de estas cosas. No soy abogado, pero coincido con tu análisis. El mundo de la gestión artística local está de cabeza y ha perdido el norte.
Allan Varpo dijo…
Juan Carlos Flores Zuñiga, muy acertado en la crítica realizada y muy de acuerdo en cada punto expuesto. Yo personalmente siento que muchos artistas están tocando puertas, pero están cerradas. Si no sé es parte de cierto círculo social por más que toquen puertas siempre estarán cerradas y tocará redoblar esfuerzos para lograr metas, buscar oportunidades, ser creativo. Tenemos mucho talento en el país, posiblemente muchos maestros y genios del arte nacional estén por ahí esperando ser descubiertos. Cierro opinando que este tipo de convocatorias deberían de tener más ruido, estoy seguro que muchos se quedan sin saber en qué momento se da la apertura para la recepción de obras y propuestas. Saludos Juan Carlos, gracias por compartir su punto de vista, tan valioso para el arte nacional.
Nina Bebout dijo…
La crítica ayuda a conscientizar!!
Juan Carlos Flores Zuniga dijo…
Hola Allan. Lo que describes es la historia de casi todo los días en la escena cultural. El amiguismo, el compadrazgo y hasta el nepotismo gobierno decisiones desde el Estado que deberían ser transparentes. Eso termina dañando la producción artística y el pensamiento al tiempo que obliga a crear espacios alternativos que no llegan a todos. Gracias y quedo a la orden.
Allan Varpo dijo…
Gracias a usted por su trabajo y su objetividad. Saludos.
Nicolas Kalaczuk dijo…
Una de las mejores críticas de arte del último tiempo, magistral la agudeza y sensibilidad para tomar el tema con pinzas .
Lo hablo desde mi amor por la libertad, que resulta ser la pieza clave para entender la naturaleza humana.
Mis más profundas felicitaciones por todo su aporte, que no es en vano , ya que aún quedamos artistas que contemplamos la realidad con altura de miras .
Juan Carlos Flores Zuniga dijo…
Hola Nicolas. Gracias por comentario. Compartimos nuestros amor por la libertad que debe defenderse en todo espacio con inteligencia y sensibilidad. Gracias por seguir nuestra espacio.

Más leídos